martes, 18 de enero de 2011

El discípulo siempre espera una visita

"El discípulo siempre espera una visita: la de una entidad
espiritual, de un enviado del Cielo, y como espera, todos sus
centros sutiles entran en actividad. Sabe que en la espera reside
una gran fuerza, ella es la que le mantiene despierto para que, en
el momento en que lleguen los visitantes, esté preparado para
abrirle su alma y su espíritu.
Esta fuerza de la espera, Jesús también la resaltó en el
fragmento de los Evangelios en el que dice a sus discípulos:
''Sed parecidos a estos hombres que esperan que su amo vuelva de la
boda, para abrirle la puerta en el momento en que llegue y llame''.
¡Felices aquellos servidores a quienes el amo, a su llegada,
encuentre despiertos! Os lo digo en verdad, él se ceñirá, los
sentará a su mesa y se acercará para servirles. Y he aquí que
estos servidores que velaron esperando la llegada de su amo, no
sólo el amo les invita a su mesa, sino que ¡es él quien les
sirve!"

Omraam Mikhaël Aïvanhov

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